PROCEDIMIENTOS NO QUIRÚRGICOS
Toxina Botulínica
La toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, purificada y utilizada en dosis muy pequeñas y controladas. Se administra mediante inyecciones en músculos específicos, bloqueando temporalmente las señales nerviosas que provocan su contracción. Esto permite relajar el músculo y suavizar las arrugas y líneas de expresión.
Usos principales
- Uso estético:
Se emplea para atenuar arrugas de expresión con resultados visibles generalmente entre los 3 y 10 días posteriores a la aplicación. Está indicada en zonas como la frente, el entrecejo, las patas de gallo, el mentón, los labios y las bandas del cuello (platismales). También puede utilizarse para elevar ligeramente las cejas. - Usos médicos:
Además de sus aplicaciones estéticas, se utiliza en el tratamiento de la migraña crónica, la hiperhidrosis (sudoración excesiva en axilas, manos o pies), el blefaroespasmo (contracciones involuntarias de los párpados), la hipertrofia del músculo masetero y la distonía cervical. - Duración y efectos:
Su efecto es temporal, con una duración aproximada de 4 a 6 meses, tras los cuales la actividad muscular se recupera de forma progresiva. - Seguridad:
Es un procedimiento seguro cuando es realizado por profesionales cualificados, como dermatólogos o cirujanos plásticos. Los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios, como pequeños hematomas o cefalea.
