PROCEDIMIENTOS NO QUIRÚRGICOS

Bioestimuladores de Colágeno

Los bioestimuladores de colágeno son sustancias inyectables biocompatibles que estimulan la producción natural de colágeno y elastina. Su acción mejora progresivamente la firmeza, elasticidad y calidad de la piel desde el interior. A diferencia de los rellenos tradicionales, no solo aportan volumen inmediato, sino que tratan la flacidez y las arrugas de forma progresiva, ofreciendo resultados naturales y duraderos, que pueden mantenerse entre 12 meses y hasta 2 años o más, según el producto utilizado.

Los bioestimuladores de colágeno se clasifican según el tipo de sustancia utilizada para estimular la producción natural de colágeno en la piel. Los principales son:

Ácido poli-L-láctico (PLLA)
Estimula de forma progresiva la producción de colágeno, mejorando la firmeza y la flacidez facial. Sus resultados son naturales y de larga duración.

Hidroxiapatita de calcio (CaHA)
Aporta un efecto tensor inmediato y, al mismo tiempo, estimula la formación de colágeno con el paso del tiempo. Se utiliza para mejorar contornos y la calidad de la piel.

Policaprolactona (PCL)
Bioestimulador de larga duración que mejora la firmeza y la estructura de la piel de manera progresiva, con efectos prolongados.

Bioestimuladores híbridos
Combinan sustancias como ácido hialurónico y agentes bioestimuladores, ofreciendo un efecto inmediato de hidratación y volumen, junto con una estimulación de colágeno a largo plazo.

Procedimiento de aplicación
La aplicación de bioestimuladores es un procedimiento sencillo y mínimamente invasivo. Se realiza mediante microinyecciones con jeringas precargadas que contienen la sustancia, la cual se deposita en áreas estratégicas del rostro, como la región malar (pómulos) o la región mandibular.

En muchos casos, se utiliza una jeringa por cada lado del rostro para lograr un resultado simétrico y armónico. Antes del tratamiento, es fundamental una valoración médica individualizada, ya que en algunos pacientes puede ser necesario combinarlo con otros procedimientos, como toxina botulínica o rellenos dérmicos, para optimizar los resultados.

Los bioestimuladores son una alternativa eficaz para mejorar progresivamente la calidad de la piel sin recurrir a tratamientos invasivos ni cambios drásticos en la apariencia. Aunque los resultados no son inmediatos, estos se desarrollan de forma gradual, logrando una piel más firme, hidratada y con un aspecto rejuvenecido y natural.

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